Día 19 – Las Fuerzas Públicas

Héroes en primera línea. Los desafíos de la Fuerza Pública en medio de la Pandemia

En muchos países del mundo debido a la crisis del COVID-19 la Fuerza Pública ha dejado a un lado sus roles de defensa, asumiendo la construcción de hospitales, apoyando la distribución logística de ayuda humanitaria, realizando labores de monitoreo y seguimiento en las calles, y advirtiendo a la comunidad acerca de la importancia de cumplir con las medidas de confinamiento.

La Fuerza Pública ha sido partícipe de una serie de tareas extraordinarias. En Argentina por ejemplo, la Fuerza Armada se ha encargado de la producción de alcohol, gel, mascarillas y trajes de protección;  asumiendo también su distribución entre los ciudadanos.

En Ecuador, el Ejército y la Policía están articulando esfuerzos en pro de asegurar que los ciudadanos cumplan con el confinamiento e igualmente apoyan la distribución de alimentos. 

En Colombia, la Fuerza Pública en general, ha llegado a las regiones más apartadas, con el fin de ayudar en la distribución de medicinas y recursos básicos.

Los hospitales y centros sanitarios del Ejército en México, han sido puestos a disposición de los civiles; y en países como Perú, Chile, Bolivia y Cuba, se están encargando de facilitar el proceso para llevar a cabo la repatriación de sus ciudadanos según las medidas de cada Gobierno.

Esta gran acción humanitaria llevada a cabo por la Fuerza Pública, se ha convertido en un motivo de esperanza para América Latina; una región en la que, si bien en la mayoría de los países este sector es sinónimo de autoridad, orden y disciplina, en otros desafortunadamente, se ha relacionado con dictaduras, violaciones a los derechos humanos y desapariciones forzadas. A pesar de esta estigmatización, ha sido precisamente en medio de la crisis, en que se ha suscitado la oportunidad para dejar atrás ese pasado y comenzar a construir una nueva relación basada en el servicio y la confianza por y para la comunidad, por lo que se están invirtiendo esfuerzos en pro de capacitar y entrenar a sus miembros en temas relacionados con: ayuda humanitaria, trabajo psicosocial y en apoyo logístico en eventos de emergencia o contingencia como el vivido en la actualidad.

Lo anterior demuestra, cómo la Fuerza Pública ha respondido con una excelente capacidad operativa y humana a una crisis en la que ellos también están en riesgo de ser contagiados con el COVID -19, con lo cual es posible indicar que después de los médicos, la Fuerza Pública se ha convertido en combatientes del virus, exponiéndose en muchos casos sin los elementos de protección necesarios.

Sidnei Ribeiro da Cruz, bombero militar y pastor evangélico en Brasil, uno de los países más golpeados por la pandemia, indica que: “muchos de estos valientes están muy expuestos al virus, no cuentan con el material de protección adecuado para protegerse del mismo, pocos tienen guantes y algunos buscan cubrir sus rostros con pañuelos. Por esta razón, debemos honrar la labor que hacen y buscar ayudarles para que puedan continuar su importante misión”.

Hoy, la Fuerza Pública ya no solo es llamada a enfrentar a enemigos visibles, como lo son el crimen organizado o el narcotráfico en sus países; o prestar servicios esenciales de carácter público como lo hace el Cuerpo de Bomberos; ahora la función de estos organismos, es velar por el cuidado de los ciudadanos ante un enemigo aún más complejo, no sólo por el hecho de amenazar colectivamente a tantas personas al mismo tiempo, sino que además es invisible y difícil de detectar en su avance.

La pandemia ha sido una oportunidad para reflexionar sobre los roles tradicionales de la Fuerza Pública y las relaciones militares con los ciudadanos. Es un momento para el cambio, la esperanza y la reconciliación.  Ribeiro da Cruz reconoce que se ha dado una transformación muy positiva dentro del personal militar, “nuestro compromiso hacia la ciudadanía se muestra intacto, y ahora ya no pensaremos solo en términos locales, sino globales, porque hemos comprendido que una piedra que cae en el oriente resonará en el occidente, el mundo está interconectado”.

Hoy invitamos a meditar en un sector que requiere mantenerse activo con el fin de  velar por la paz y el bienestar de la comunidad. El respeto a su autoridad y el compromiso de los líderes para garantizar las mejores condiciones de trabajo  sigue vigente más allá de los tiempos.

Las opiniones vertidas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan, necesariamente, el pensamiento de Haggai Latinoamérica.

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